CELESTE; 24/11; VIDA COTIDIANA DE BERENICE Y ANASTASIO. REFLEXIONES
cotejar con texto de Begoña para tramo central de la pareja B
"
Comenzaba un nuevo día, con la misma rutina del despertar. La casa, el arreglo, y sobre todo, cuidar a esta pobre anciana que su condición le impide hacerse notar. Será mi imaginación, pero yo sigo viendo algo raro en ella, no sé, será su forma de mirar, o tal vez, su comportamiento, pero la veo siempre inquieta cuando estamos ambos juntos en la casa.
Anastasio se acaba de ir bien temprano a pasturar, y me vuelve a dejar sola en casa con Hebe. Otro día más, otra rutina igual. Ella intenta ayudarme aunque me resulta costoso entablar una conversación con ella…cada día lo intento, cada día lo echo de menos.
Hasta la hora de comer Anastasio no vuelve, y como siempre me quedo yo en casa arreglando las cosas y poniéndolo todo en orden para que tenga una buena acogida al venir. Siempre pienso que me tendría que relacionar más, que tendría que entablar conversación con los vecinos, pero me siento tan sola…odio ser tan tímida.

Aquí vuelve Hebe, sonriendo como cada vez que me mira, no entiendo como no puede ver a Anastasio. Aunque la verdad, es que me divierte verlos, creo que es el momento más divertido del día y a veces pienso, que Hebe lo hace para que sonría.

Berenice estará ahora cuidando de esa vieja sorda, como me irrita, aunque tengo que complacerla por no discutir más. Creo que por eso salgo tanto con las ovejas, me gusta estar solo, pensando, sin que a nadie le interese nada más. La verdad que me siento libre, aunque me gustaría estar más a solas con Berenice… mi Berenice.
Ahora mi preocupación son mis ovejas, sin ellas no saldría de esa casa, no saldría de esa persecución constante que supone Hebe. Por eso, salgo cada día para poder pasear un rato con ellas, aunque la verdad que Berenice tiene razón, me ocupan mucho tiempo… pero la verdad es, que soy yo, el que les doy mucho tiempo.
Me irrita la presencia de Hebe en la casa, no la soporto más; pero claro, es su tía, se quieren y yo tengo que aguantarla todos los días.

Ojalá se muriera pronto…"





CELESTE 25/11/10; 29/11/19; 30/11/10
INICIO DE LA NOVELA
1- Descripción de las bellas huérfanas pescadoras:
Se podría encontrar 2 bellezas en cualquier lugar, pero no de tan magnitud como las bellas huérfanas pescadoras de Afrodisias. Es cierto el hecho de que ninguna de las mujeres, se podía comparar a una Diosa, pero ellas lograban eclipsar la belleza de la misma Afrodita.
Aunque es verdad que no todo era felicidad en sus vidas, a su cargo podíamos encontrar a Hebe, su vieja tía sorda, pero que al a vez era la más sabia de todas.
Y así, nos encontramos con nuestras bellas huérfanas pescadoras Paulina y Berenice.

Paulina (Chica A): Era una joven de cabellos rubios, dorados como los rayos del sol, que iluminaba la estancia a cada instante, con el vaivén de las ondulaciones de su cabello. En cuanto a su figura blanca y pura, simulaba la transparencia de los reflejos de la luna, y sus curvas eran la perdición de cualquier hombre (o mujer), que pusiera sus ojos en ellas. En todo su cuerpo se veía una perfección de la belleza, como sus blanquecinos muslos, sus redondos y magníficos pechos, sus ojos oscuros como la tierra y sus labios rosados perfectamente delineados.
Una joven extraordinariamente bella, pero que se veía igualada por su propia compañera Berenice, que aunque fuera unos años menor, su belleza reflejaba la madurez de su persona.
Berenice (Chica B): Una joven de cabellos oscuros, de los que transmitía una sensación de tranquilidad, a todos los que estaban a su alrededor. Tenía el cabello largo y fino, del que se desprendía una larga cabellera. Se le destacaba una fina cara de porcelana, con los pómulos bien marcados y rosados. Sus ojos eran grandes y penetrantes, de un color esmeralda, que se le iluminaban a cada instante. Sus labios, eran tan gruesos y carnosos que le daban ese toque angelical a su cara. En cuanto a su cuerpo, tenía una figura delicada y sencilla, pero que era envidiada por muchas. Al contrario que Paulina, tenía una tez morena, que recordaba el impacto de los rayos del sol por su cuerpo.

En un primer momento siempre iban acompañadas de su Tía Hebe, la cual, no las dejaba a solas ni un instante por tener el temor de que las vendieran como esclavas o de que algún mercenario se quisiera aprovechar de ellas. Esta era la cuestión por la que siempre iban por la isla de Afrodisias juntas, aunque las muchachas quisieran adentrarse por ella, a solas. La isla, ofrecía unas maravillosas vistas tanto de la mar como de la montaña, por eso era el lugar idóneo para todas aquellas personas que quisieran a su vez, tener un poco de paz. Sus aguas tranquilas, dejaban a los pescadores poder conseguir algunos alimentos para el día a día, y en cuanto a sus territorios, se podían encontrar numerosas hectáreas de montaña, las cuales daban a los pastores largos recorridos para recorrer y descubrir con sus ovejas, la inmensa isla.
Siempre se podían ver en sus largos prados de la isla de Afrodisias, la vegetación tan abundante de la que emanaban diversas flores, embalses, ríos o senderos para los más aventureros. En esta gran isla no solamente se trabajaba en el mar, sino que también un gran número de personas se dedicaba al pastoreo por sus largos parajes. Todo esto se contribuía con unas donaciones a los Dioses, donde les daban las gracias por esos alimentos y esa gran vegetación. Estas donaciones iban a cargo de las mujeres, que además de ocuparse de las tareas del hogar tenían que complacer junto a los hombres, a sus Dioses.

JESSICA 01/12/2010

MOMENTO SEPARACION
Pareja A:
…Y vuelve una noche más, al gritar Amaranto entre sueños recordando el momento en que vio casi inerte el cuerpo de su amigo entre las aguas. Y Paulina despertándose a cada momento tiene más claro que tiene que hacerle olvidar la convalecencia de su amigo. Así pues al llegar el día le propone ir a ver a Anastasio, para cerciorarse de que se encuentra bien y luego le propone iniciar una aventura. Aunque no está muy convencido de la propuesta, Paulina se muestra más que capaz vendiendo lo poco que han podido recuperar y acaba por convencerle. La idea de Paulina es conseguir un barco pequeño para poder comercializar y así llegar a establecerse y poder superarse de lo que eran antes.
En un principio, no eran conscientes de las miradas, de los roces o de sus palabras, que iban teniendo el uno con el otro. Pero poco a poco y a lo largo de su aventura, se van dando cuenta que eran más que palabras, más que miradas… que la atracción cada vez era más fuerte entre los dos. Y así, en una noche de soledad por los mares, Amaranto decidió empezar una nueva aventura, que sería la más larga y atrevida de todas, intentar formalizar su relación con Paulina.

PAREJA B:
Después de lo sucedido, Berenice se queda al cuidado de su vieja tía sorda Hebe, y de Anastasio, el cual acaba de sufrir una convalecencia que le impide por el momento hacer gran movimiento. Anastasio a lo largo de su recuperación se dedica a pasturar a las ovejas, mientras Berenice hace los honores a los Dioses y cuida de su vieja tía Hebe. Empiezan a buscar un hogar para poder estar todos juntos, pero mientras tanto siguen con su vida, y Anastasio empieza a pescar acompañado de los otros hombres de la isla y así, ocupar su tiempo en más cosas y no estar siempre en casa con las mujeres.
Al cabo de los meses, se van dando cuenta de que su vida siempre es igual, demasiado monótona y solo su vieja tía Hebe se da cuenta de lo que en verdad pasa en esa pareja. Berenice empieza a pensar y reflexionar sobre lo que está siendo su vida en la isla y lo que conlleva estar al cuidado de una anciana, que en las últimas semanas, ha empezado a tener un cambio de actitud respecto a su pareja. Y por otro lado, Anastasio piensa en sus ovejas y en Berenice, pero sobre todo en la irritación que le produce esa vieja sorda de nombre Hebe.
(REFLEXIONES CELESTE)
Berenice es la que se ocupa de buscar alimentos para la casa, además de adecentar el templo y los sacrificios para los Dioses. Sus vidas continúan en una extraña rutina que cada día los tiene más asfixiados en su interior y que solo Hebe tiene la clave para devolverles la felicidad que un día todos perdieron.



BEGOÑA 01/12/2010
PARTE CENTRAL DE PAREJA B (COTEJAR CON TEXTO INICIAL DE CELESTE)
Berenice recuerda el sol de otros días y está acompañada de una anciana que parece ser su amiga, pero ella la siente como su enemiga y es la pena la que la inunda en el largo recorrido de su vida.
En el despertar, observa a su compañero como se aleja y ella piensa que a veces, es un ser extraño para ella, pero en cambio otras veces, le gustaría poder acercarse a él y saber qué es lo que siente y por qué le mira de una forma diferente, a cuántos hombres ella conocía.
Anastasio salía al amanecer y no volvía hasta que el sol se escondía, mientras ella pasaba los días interminables, sin gozo, ni alegría porque es la anciana la que estaba a su lado y nada le decía, pasaban horas juntas pero no había palabras entre ellas, ni roce ni casi estima.
La anciana, muchas veces le reclamaba que por qué ella estaba siempre tan apaga, que parecía no tener ninguna ilusión, que de qué se quejaba pues si tenía una casa maravillosa y todo cuánto ella quería, pero ella en cambio, no sabía lo que le pasaba, pero ella estaba, distanciada e incluso alejada de todo lo que le rodeaba y sobre todo, de aquella anciana que para ella no era más que una vieja sorda y pesada, que no la dejaba casi respirar y era como un mueble más de aquella casa maravillosa pero a la vez triste y apagada.
Cierto día, la anciana se despertó como si alguien hubiera encima de ella, no podía respirar y estaba sudorosa y el corazón le palpitaba, de hecho, había tenido un sueño que al parecer era un presagio o por lo menos, la anciana lo había interpretado así. En el sueño, a la anciana se le parece Afrodita, sueño que en un principio parecía hermoso y divino, sobre todo ante la belleza de la Diosa, pero después el sueño empezó a cambiar, porque Afrodita le reclama que actúe sobre Berenice porque ella debe ser su consejera, amiga y confidente, porque a la anciana le queda poco tiempo de vida y es de la única manera que Afrodita podía alargar su vida y si ella, en cambio, no cumplía su misión, su vida sería corta y ya le quedaría poco, para ver la luz de cada día.

BEGOÑA 01/12/2010 II

LLEGADA DE LOS NAUFRAGOS A LA ISLA
Una vida placentera, disfrutaban Paulina y Amaranto, por lo menos tranquila, aunque, hay veces que Paulina pensaba que no era lo suficientemente divertida.
Paulina se encontraba en el ágora, cuando una nube de humo se extendió sobre la costa y la gente asustada, empezó a correr sin saber qué era lo que ocurría. De hecho, hay gente que pensó que podrían ser los Dioses que enojados mandaban sus castigos a los humanos y reclamaban el cumplimiento de alguna promesa que algún humano hubiera olvidado.
La gente corría de un lado a otro, cual sería la desdicha que se les acercaba y nadie sabía, porque no hay peor presagio que un Dios enojado.
Pero, cuando se acercaron hacia la mar, descubrieron que había sido un naufragio el motivo de tanto revuelto y tanto humo y fue entonces cuando Paulina y Amaranto decidieron acercarse y auxiliar al barco naufragado. ¿Quiénes serían los que peligran sus vidas y cuánto tiempo aguantarían hasta el fin de sus vidas?, porque es en el momento en que está terminando tu vida, es cuando más ruegas y pides que te concedan un poco más…..aunque solo sean unos minutos de tristeza y soledad, pero es la ansia de vivir lo que alimentan las ganas de luchar y resistir hasta el final.
La marea estaba tan revuelta con las olas que parecían rayos de una tormenta que se avecina, sería Júpiter enfadado el que seguramente advertía que nadie osara ir contra marea y que no debían acercarse, porque sino se arrepentirían.
Aunque Júpiter les había advertido, ellos se acercaron a pesar de las dificultades y llegaron al barco que estaba todo destrozado, qué penuria sabiendo que todo aparece derrumbado ante tus propios ojos y no sabes, que es lo que te vas a encontrar ante aquella desdicha.
Entre los mástiles, yacía un cuerpo que a simple vista no sabían quien era ni reconocían, pero al acercarse descubrieron que era el cuerpo de su amigo Anastasio que parecía que se había despedido de la vida, sin a penas haber descubierto que le ocurría.

De esta forma, Paulina y Amaranto con cierta dificultad consiguieron raptar el cuerpo y trasladarlo fuera de todo lo que le oprimía, porque parecía ser que no podía respirar y que su corazón, ya no latía. Pero, a pesar de todo, ellos lo acercaron a la costa e intentaron reanimarlo y les pidieron a los dioses sus clemencias, que no se fuera su amigo que había sido bondadoso y que nada peor se merecía que una muerte que no te avisa de que se acerca y te hace sufrir y no te deja recapacitar sobre la vida. Además del cuerpo, pudieron salvar algo de mercancía del barco y con dificultad la dispusieron al lado del cuerpo en espera de que él despertara y fue en esos momentos, cuando se acercó Berenice y descubrió que su compañero parecía que no se recuperaba y que ya no iba a estar nunca más a su lado y que ya nunca más sería su mano amiga.
Al lado de Anastasio, Berenice empezó a sentir dentro de su alma, un sentimiento algo diferente que hasta ahora ella no había sentido. Su corazón empezó a latir, ella misma no entendía que le estaba pasando, pero lo que sí entendió es que empezó a descubrir a un Anastasio diferente con una hermosura divina que jamás ella había contemplado en nadie. Berenice, pensó que Júpiter en su última hazaña le había otorgado dicha belleza porque no era comprensible que hasta esos momentos ella no se hubiera dado cuenta. Ella empezó a sentir amor y a la vez tristeza, porque su amado parecía que se iba, que ya no podría sentir más lo que estaba sintiendo, la dicha fugaz de su corazón que a la vez, parecía que se le partía.
La hermosura de su cuerpo y de su cara, era como un ruiseñor que canta que te concede la libertad de llegar más allá de donde uno creé poder alcanzar. ¿Por qué los dioses no le concedía una nueva oportunidad de estar juntos, por qué tenían que separarse cuando el amor parecía llegar?.
-¡Anastasio, mi amor! No me dejes, sino tengo tu luz yo dejaré de iluminar. Te necesito y sin ti, mi existencia no tiene justificación. No te vayas y me dejes, tu amada te necesita, si tú no estás mi vida no tiene fin.




CARMEN J., 1/12/10; Sueño de Amaranto.

Sintió el frío justo antes de rendirse al sueño, y supo entonces que sería una noche difícil. Se resistió a cerrar los ojos, intentó mantenerse despierto pensando en Berenice: la luz dorada del crepúsculo anterior resbalando sobre las ondas de su cabello, el tintineo de su risa limpia como las aguas de un arroyo frío. La mujer de su amigo era extremadamente hermosa, y quizá eso, sumado al imparable ajetreo de las últimas semanas, le llevaba a dejarse absorber por el verde hipnótico de sus ojos. Quiso creer, de nuevo, que no se trataba sino de una simple admiración de la obvia belleza que poseía, y al fin el cansancio se posó en sus párpados, hundiéndole en un profundo e inquieto sueño.

Distinguió a lo lejos una figura esbelta, conocida, y sin embargo desmejorada por los golpes y la lluvia. La ropa rasgada y sucia se le pegaba a la piel, tenía el rostro empapado por las lágrimas, un horrible corte cruzándole la mejilla. Paulina gritaba, gritaba con todas sus fuerzas, con toda su ira, desgarrando el silencio que les rodeaba. Un par de hombres la sujetaban de brazos y piernas, ella forcejeaba furiosa durante largo rato para rendirse al fin de puro agotamiento. Vio cómo la abandonaban en aquella habitación oscura durante días, sin apenas alimento ni aire fresco que respirar. Cómo la llevaban a rastras al mercado, exhibiéndola como un objeto roto. Cómo la regalaban a un joven caprichoso y cómo éste la utilizaba para saciar su sed. Vio cómo, tras haber soportado toda clase de penurias, aceptaba la muerte como único modo de escapar.

Amaranto se revolvía en su lecho, agitado. Murmuraba palabras incomprensibles, golpeaba el aire con las manos abiertas. Paulina, mirándole con los ojos vacíos de vida, le dijo: “Todo esto es culpa tuya. He sufrido, me han apaleado, violentado. Me han matado de hambre y de frío, me han vendido como a una simple esclava. Me han matado. Y mientras, tú has vuelto a casa, sano y salvo, y piensas en las telas que ciñen la piel de mi prima y compañera. Escapaste y me abandonaste a mi suerte, fuiste tan cobarde que no has vuelto a buscarme. ¿Acaso, habiéndote quedado sin negocio, ya no significo nada para ti? Todo esto es culpa tuya. Culpa tuya”.

CARMEN J., 15/12/10 (principio editado del capítulo 2. Lo subo para no perderlo, lo editaré cuando lo tenga todo terminado)


- No olvides, vieja, que esto no es más que el principio de una historia que nos llevará toda la noche contar.

>> El bello joven parecía no dar señales de vida, y ante la pérdida de esperanzas de su despertar, Amaranto se acercó a Berenice y comprendiendo su repentino e intenso dolor, después de haberla escuchado llamar a su amigo extranjero, quiso concederle, si no el color de sus ojos vivos, al menos su nombre. Ella, desconsolada, temblando sus manos y su alma, se abrazó a aquel desconocido que le hablaba y ambos lloraron largo tiempo.

Cuando hubieron rescatado de la furia del mar el resto de cuerpos ya inertes, la muchacha recién enamorada ordenó que se iniciaran los preparativos del funeral de su querido Anastasio, su primer y fugaz amor perdido e imposible de recuperar, como si hubiese sido su verdadera esposa. En la orilla del río, su cuerpo vestido de blanco fue vendado y envuelto con un sudario con la cara descubierta, y de esta forma Berenice seguía contemplando su belleza impecable y su divino rostro se grababa en el corazón de ella. Berenice le dispuso sus mejores alhajas para el viaje, le rodeó de ofrendas y le introdujo una moneda en la boca para pagar a Caronte, el barquero del mundo de los muertos que transportaría su alma desde la orilla a su fin, hacia el más allá.


Las mujeres rodearon al cadáver y lo taparon con sombrillas y abanicos para protegerlo del sol, mientras sus cantos y súplicas hacia las divinidades del Hades se oían desde la lejanía, exteriorizando la pena y el dolor. El cuerpo estaba dispuesto para ser incinerado en una hoguera junto al mar, y sus restos se colocarían después sobre un lienzo blanco, signo de la pureza del joven, para introducirlos luego en una urna funeraria. Pero fue en ese justo momento, cuando todo iba a acabar, cuando Anastasio recobró el conocimiento, abrió los ojos y su primera visión, borrosa todavía, fue ver a Berenice envuelta en llantos. Él mismo descubrió al instante que su pena era sincera y se dejó conmover ante la mirada de la mujer anónima. Casi sin poder hablar, intentó consolarla con alguna palabra dulce.

- No llores, mujer, pues será tu rostro aún más hermoso si sonríes. Alégrate porque estoy vivo.

Berenice cesó su llanto tan rápido como lo comenzó al verle, y en aquel despertar su corazón volvió a latir, muerto antes al pensar en la posible pérdida de Anastasio, quien, gracias a las plegarias había vuelto con ella.



VICENTE Y CARMEN I.,15/12/10; (corrección y extensión del capítulo 7. Por editar, no es definitivo)


(falta el primer párrafo, Carmen I. lo tiene en su fabuloso pen verde y blanco. Que no cunda el pánico).

Llega a la ciudad de Saida, parece encontrar a su amada. Observa a una chica con los mismos rasgos físicos que Paulina, va corriendo detrás de ella pero se da cuenta de que no es. Ésta al verlo se enamora.

No puede dejar de pensar en Paulina, en un intento de desesperación, encuentra a un comandante. Éste le ofrece trabajo en el barco y abandona el deseo de encontrarse con su amada. Pasa unos días y embarca con destino en busca de su amor verdadero. En esa travesía descubre, que no sólo era una galera corriente, si no una galera de un pirata, que mataba, violaba y asesinaba a toda persona por dinero. Amaranto solo le interesaba una única cosa encontrar a aquello que le hacia su vida mucho más llevadera, aquel aliento, aquel rostro que anhelaba, como si cada día fuera uno distinto en los que poder tener en sus brazos por fin el amor de su vida.


Todo comenzó una mañana, con el sol saliendo por el horizonte, asomando solo un par de nubes entristecidas por el clamor del sol, que las azotaba con sus rayos. En ese barco se encontraban muchos esclavos y esclavas que servían más bien para el libertinaje de muchos de los piratas. Cada día es mucho más complicado que el anterior, ya que Amaranto servía junto con los esclavos como divertimento para los avaros de la mar.


Amaranto empieza a observar a un pirata llamado Adelphos que le tiene en gran estima, a él le extraña en gran medida la estima de este malvado personaje, ya que los piratas no tienen ninguna misericordia con ningún ser. Entre ambos empieza una buena amistad. Será el paño de lagrimas de Amaranto y le cuenta toda la odisea que lleva recorrida en busca de su virginal amada.


Adelphos conmovido por su relato, le propone que se dirija a las ciudades donde recalan y que pueda compartir su experiencia del eterno enamorado en las grandes fiestas de la ciudad.


El barco desembarca en la ciudad de Tiro, Adelhos difunde entre la tripulación del capitán pirata Niferos, uno de los mejores piratas de la época, que Amaranto estaba intentando robar sus tesoros. A partir de ahí, comienza una trifulca contra Amaranto y lo capturan sin saber él el porqué.
¡Yo no he intentando robar los tesoros de Niferos!
¡No me matéis! ¡No me matéis!

Al día siguiente después de haber pasado toda la noche en los calabozos del barco, Amaranto consigue librarse de sus verdugos y no sabe que rumbo escoger, pero sí cuál es su deseo: encontrarse con su amada Paulina.